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Seguimos Gritando Pan y Rosas

Desde 1975, Año Internacional de la Mujer, el Día Internacional de la Mujer se celebra en todo el mundo el 8 de marzo "para conmemorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer".

 

Comentando el otro día, con un amigo las actividades que estábamos organizando para esta fecha, a éste se le ocurrió preguntarme ¿cual es el sentido de celebrar este día?;  y aún más, ¿cual es el sentido de una  Asociación de mujeres?  ¿Es que no habéis conseguido ya las mujeres todo lo que pretendíais? ¿Es que no estáis ya en igualdad de condiciones?¿no estáis representadas en todas las esferas de la vida publica? “Entiendo - me decía-  que se luche por los derechos de las mujeres del tercer mundo. Me horroriza la imagen de la mujer encarcelada en ese trozo de tela que es el burka, me espanta saber que aun existe la ablación, me apenas pensar en aquellas que mueren de parto, en aquellas que son analfabetas, en las victimas de la explotación sexual… Pero ¿vosotras? ¿De que os quejáis vosotras? ¿Hasta donde queréis llegar?

 

No es la primera vez que me veo obligada a responder a esta pregunta. No es la primera vez que topo con gente que cree que en tema de igualdad está todo hecho. Creen que, por el hecho de que existan las leyes, estas se cumplen. Creen que, por el hecho de que se sepa a ciencia cierta que la mujer y el hombre puedan, en el terreno laboral y también en el personal, demostrar que tienen la misma calidad, a las empresas les queda claro. Creen que, por el hecho de que el hombre tenga la capacidad de realizar tareas domésticas o cuidar a los hijos de igual manera que la mujer, va a hacerlo.

 

Como aquel día no me apetecía entrar en discusiones; después de todo era mi amigo; y como entendí que estaba algo cansado del consabido discurso feminista, le conté la siguiente historia:

 

“Aun brevemente iniciado el movimiento feminista en EEUU, a principios de siglo, un grupo de mujeres de Massachussets, compuesto sobretodo  de hispanas y afroamericanas se levantó en huelga y salió a la calle a defender sus derechos. Doce horas de trabajo y salarios que a duras penas permitían salir de la miseria hicieron que dejaran atrás el temor a perder sus empleos. Fue en estas manifestaciones, mientras la policía las golpeaba duramente cuando se oyó por primera vez aquel lema cargado de simbolismo: Pan y Rosas,  en el que el pan representaba la seguridad económica y las rosas la mejora de la calidad de vida”

El Pan y Rosas  se hizo además,  muy famoso porque  le inspiró un poema a un escritor, James Oppenheim. Este terminó a su vez por convertirse en una de las canciones más populares del movimiento obrero norteamericano.

“ […]  Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas

van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan

sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza

¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores

El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad

Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose

¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte

Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos

¡pan y rosas, pan y rosas! […] “James Oppenheim

 

Lo que mas me llamó de esta historia, le dije a mi amigo, es que, vapuleadas por la policía, explotadas, ninguneadas y casi sin ningún conocimiento del mundo mas allá de las paredes de su fabrica y de las infraviviendas en las que habitaban,  no pedían solamente vivir, no solo querían pan. Las mujeres de aquella fabrica salieron a la calle y se expusieron a perderlo todo, incluida la vida,  para pedir también rosas. Para pedir la calidad de vida que se les estaba negando. Para pedir descansos justos en el trabajo, para pedir tiempo para ellas, para pedir ser valoradas, para pedir respeto, para pedir ser las propias protagonistas de su vida en vez de la simple mano de obra sin mas valor que una máquina de su fábrica. Para pedir lo que, por derecho natural le corresponde a todo ser humano: la oportunidad de vivir una vida de verdad.

 

Y es que las mujeres ya hemos conseguido mucho, es cierto. Gracias a Dios, a la Administración Pública, a la sociedad y, por supuesto y sobre todo, a nosotras mismas, hemos avanzado kilómetros en el terreno de la igualdad desde aquel primer Pan y Rosas.

 

Porque aunque la mujer ya tenga el derecho a ganarse el pan;  hasta que no deje de asignársele la doble jornada;  hasta que no tenga que disculparse por querer tiempo libre para ella misma; hasta que no tenga que explicar a todos y todas que ella también puede hacerlo; hasta que no tenga que elegir ser madre o ser profesional; hasta que no ande el mismo camino  que su compañero para llegar al mismo sitio; hasta que todos y todas comprendan el lema  Pan y Rosas;  hasta entonces, el hecho de que las mujeres nos asociemos y trabajemos por nosotras mismas,  tiene sentido.


Asociación de Mujeres EQUILABORA

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